Chova piquigualda
Pyrrhocorax graculus



Sus vuelos en grupo, aprovechando los vientos de las cumbres, son una estampa típica de los días ventosos en la Sierra Salvada. Es una especie muy adaptada a condiciones climáticas duras.
Retrato y cómo reconocerla
A pesar de su porte y de sus evoluciones aéreas, la chova piquigualda no es una rapaz, sino un córvido de alta montaña perfectamente adaptado a la vida en los roquedos. Con una longitud de 36 a 39 centímetros, luce un plumaje negro uniforme de reflejos azulados, rematado por dos rasgos inconfundibles: un pico corto y amarillo y unas patas de color rojo coral. En vuelo despliega alas anchas y digitadas y una cola algo cuadrada, y se comporta como una acróbata consumada, capaz de dejarse caer en picado, planear y remontar pegada a los cortados. Sus reclamos agudos y silbados, muy distintos del graznido áspero de otros córvidos, delatan a los bandos mucho antes de verlos recortarse sobre el cielo de la Sierra Salvada.
Biología y reproducción
La chova piquigualda es un ave marcadamente gregaria, que forma bandos de decenas de individuos durante todo el año y que también cría de forma agrupada. En Monte Santiago se conocen varias colonias asentadas en los cortados altos, donde las parejas instalan sus nidos en grietas y repisas de los paredones de alta montaña, al abrigo del viento y de los depredadores. La reproducción se concentra entre mayo y julio: es entonces cuando ambos adultos ceban a los pollos en un ir y venir constante desde las zonas de pasto. Como buena montañesa, protagoniza además movimientos altitudinales según la estación, cambiando de cotas a lo largo del año sin alejarse de sus dominios de montaña.
Ecología y alimentación
De dieta omnívora y oportunista, esta chova aprovecha lo que la montaña le ofrece en cada momento: invertebrados que rebusca entre la hierba, semillas y toda clase de restos que encuentra en las zonas de pasto y en las cresterías. Los bandos se desplazan a diario en busca de alimento, recorriendo cresterías y valles adyacentes en radios de hasta 10 a 15 kilómetros antes de regresar a sus roquedos de referencia. Este trasiego cotidiano la convierte en una excelente indicadora de la salud de los pastos de altura, íntimamente ligados al aprovechamiento ganadero que mantiene abiertas las praderas donde se alimenta.
Cómo y cuándo verla en Monte Santiago
Al estar presente todo el año, la chova piquigualda puede observarse en cualquier estación, aunque los días ventosos ofrecen su mejor estampa: es entonces cuando los bandos juegan con las corrientes ascendentes de las cumbres de la Sierra Salvada en un auténtico ballet de acrobacias. Desde los miradores y las sendas del entorno se la puede buscar sobre los cortados y las cresterías, y las primeras horas de la mañana suelen ser un buen momento. Basta con unos prismáticos para disfrutarla sin interferir en su actividad: conviene observar a distancia, no acercarse a los cortados donde cría entre mayo y julio y respetar la calma de las zonas de dormidero, evitando cualquier molestia que obligue a los bandos a levantar el vuelo.
No la confundas con...
Podría confundirse sobre todo con su pariente cercana, la chova piquirroja, de silueta muy parecida pero con un pico largo, curvado y de color rojo, en lugar del pico corto y amarillo de la piquigualda. Conviene fijarse también en el vuelo y en el reclamo, distintos en cada una. Otros córvidos negros con los que podría confundirse, como la corneja negra, son de mayor tamaño, pico oscuro y vuelo más pesado y directo, mientras que la grajilla es menor, con la nuca grisácea y el ojo claro. En la distancia, el pico amarillo y las patas rojas son la mejor garantía de identificación.
Conservación
La chova piquigualda no está catalogada como especie amenazada, y su población local se mantiene estable. Aun así, su suerte está ligada a la conservación de los pastos de montaña y de los roquedos donde se refugia y descansa. Los principales factores de amenaza en la zona son los cambios en los usos ganaderos, que pueden empobrecer las praderas de altura donde se alimenta, y las posibles molestias en las zonas de dormidero. Mantener el pastoreo extensivo, preservar la tranquilidad de los cortados y velar por la integridad del Monumento Natural son las mejores garantías para que sus bandos sigan animando el cielo de Monte Santiago.
Ficha técnica
Cantos y reclamos
Grabación: Frank Lambert (Morocco) · xeno-canto XC769201 · CC BY-NC-SA
Grabación: João Tomás (Spain) · xeno-canto XC820207 · CC BY-NC-SA
Grabación: Stanislas Wroza (France) · xeno-canto XC569238 · CC BY-NC-SA
Grabación: Stanislas Wroza (France) · xeno-canto XC730529 · CC BY-NC-SA
Grabación: Sean Ronayne (Spain) · xeno-canto XC512155 · CC BY-NC-SA
Fuentes
- SEO/BirdLife — Enciclopedia de las Aves de España (ficha de la chova piquigualda, Pyrrhocorax graculus)
- MITECO — Inventario Español de Especies Terrestres y Libro Rojo de las Aves de España
- Junta de Castilla y León — Red Natura 2000 y espacios naturales protegidos (Monumento Natural Monte Santiago)
Por Rubén, autor de este proyecto · Actualizado el 21 de agosto de 2026