Chova piquirroja
Pyrrhocorax pyrrhocorax



Sus reclamos agudos y sus vuelos acrobáticos en grupo aportan vida sonora y visual a las cresterías de Sierra Salvada. Es una especie muy ligada a los paisajes ganaderos tradicionales.
Retrato: el córvido del pico rojo
Aunque la agrupemos entre las aves rupícolas de los cortados, la chova piquirroja es en realidad un córvido, pariente de grajillas y cuervos. Su rasgo inconfundible es el pico rojo, largo y curvado hacia abajo, que contrasta con un plumaje completamente negro de reflejos azulados y unas patas igualmente rojas. Es un ave mediana, de 37 a 41 centímetros de longitud, esbelta y de cabeza fina. En vuelo se reconoce enseguida: las alas son anchas y digitadas, con las plumas de las puntas abiertas como dedos, y se desplaza con un vuelo ágil y acrobático, dejándose caer en picado y remontando las corrientes junto a la pared. Sus reclamos agudos y metálicos, un característico chiaa, delatan su presencia mucho antes de verla.
Una vida en los cortados
En Monte Santiago cría un buen número de estas aves: varias decenas de parejas repartidas por el conjunto de cortados y cresterías de Sierra Salvada. Es una especie fiel a sus roquedos, donde instala el nido en el interior de grietas profundas y pequeñas cuevas de la roca caliza, bien protegido de la intemperie y de los depredadores. La reproducción arranca en abril, cuando las parejas se afanan en preparar el nido. Los pollos completan su desarrollo dentro de la grieta y realizan sus primeros vuelos entre junio y julio, momento en que las familias se dejan ver sobrevolando los cantiles. Fuera de la época de cría es una especie muy gregaria, que forma bandos numerosos para alimentarse y dormir.
Buscando alimento en el pasto
La chova piquirroja es un ave profundamente ligada a los paisajes ganaderos de montaña. Se alimenta sobre todo de invertebrados que captura en el suelo, larvas, insectos, lombrices y otros pequeños animales, hurgando con su pico curvo entre la hierba corta y el estiércol del ganado. Por eso prefiere los pastizales y las praderas de altura bien pastados, donde el suelo queda accesible. Cada día recorre distancias notables, de 2 a 10 kilómetros, en sus desplazamientos entre los dormideros de los cortados y las zonas de alimentación en los pastos. Ese ir y venir en bandos, picoteando el terreno y levantando el vuelo al unísono, convierte a la especie en un excelente indicador de la salud de los pastos tradicionales.
Cómo y cuándo verla en Monte Santiago
Verla es relativamente sencillo durante todo el año, pues es residente y permanece en la zona incluso en invierno. Suele ser mejor buscarla en las mañanas despejadas, cuando los bandos patrullan las cresterías, y en las horas del atardecer en que regresan a dormir a los cortados. Conviene fijarse en los cielos sobre el filo de Sierra Salvada y en los pastos de la parte alta, y aguzar el oído: sus reclamos agudos suelen anunciarla antes que la vista. Como con cualquier ave rupícola, la observación debe hacerse siempre con prismáticos o telescopio y a distancia, sin acercarse a las paredes de nidificación ni asomarse a las repisas, sobre todo entre abril y julio, cuando cualquier molestia puede provocar el fracaso de la puesta. Respetar el silencio y no dejar restos de comida, que atraen a especies oportunistas, es la mejor forma de disfrutarla.
No la confundas con...
El plumaje negro y el gregarismo pueden llevar a confundirla con otros córvidos de aspecto similar. La grajilla es bastante más pequeña, tiene la nuca gris, el ojo claro y el pico corto y oscuro, muy distinto del largo pico rojo de la chova. El cuervo, mucho mayor y de silueta pesada, luce un grueso pico negro, cola en forma de cuña y un vuelo más pausado. Y si alguna vez coincidiera con la chova piquigualda, su pariente más directo, la clave estaría de nuevo en el pico: amarillo en la piquigualda y rojo intenso en la piquirroja, que además lo muestra más largo y curvado.
Conservación
Figura catalogada como especie De Interés Especial, y su población en Monte Santiago se mantiene relativamente estable. Su futuro, sin embargo, está estrechamente unido al del ganado: la principal amenaza local es el abandono de los usos ganaderos tradicionales y el cierre de los pastizales, que al dejar de pastarse se embastecen y dejan de ofrecer el suelo despejado donde la chova encuentra su alimento. Conservar la ganadería extensiva de montaña y los pastos abiertos es, por tanto, conservar también a esta ave. Mantener el viejo equilibrio entre el rebaño, el pasto y el roquedo es la mejor garantía para que sus vuelos sigan animando las cresterías de Sierra Salvada.
Ficha técnica
Cantos y reclamos
Grabación: Carlo Fracasso (Italy) · xeno-canto XC919339 · CC BY-NC-SA
Grabación: Alejandro López Morillo (Spain) · xeno-canto XC1070207 · CC BY-NC-SA
Grabación: Martin Billard (Mongolia) · xeno-canto XC833572 · CC BY-NC-SA
Grabación: Amadeo A. Pombo Eirín (Spain) · xeno-canto XC951809 · CC BY-NC-SA
Fuentes
- SEO/BirdLife — Enciclopedia de las Aves de España
- MITECO — Inventario Español de Especies Terrestres / Libro Rojo de las Aves de España
- Junta de Castilla y León — Catálogo de Especies Amenazadas de Castilla y León (Decreto 63/2007)
Por Rubén, autor de este proyecto · Actualizado el 21 de agosto de 2026