Murciélagos forestales
Myotis myotis, Miniopterus schreibersii y otros



Forman un grupo muy diverso que aprovecha tanto las cavidades de los cortados como los bosques del entorno. Son esenciales para el control de insectos nocturnos.
Un grupo, muchos cazadores nocturnos
Bajo el nombre de murciélagos forestales se esconde no una especie, sino todo un elenco de cazadores nocturnos ligados al mosaico de cuevas, cortados y bosques como el de Monte Santiago. Entre los murciélagos de este grupo figuran gigantes como el murciélago ratonero grande (Myotis myotis), uno de los mayores de Europa por su tamaño y envergadura, y voladores veloces y gregarios como el murciélago de cueva (Miniopterus schreibersii). Todos comparten un rasgo asombroso: son los únicos mamíferos capaces de volar de verdad, gracias a una fina membrana de piel, el patagio, tendida entre unos dedos larguísimos. No ven mal, pero se orientan y cazan en la oscuridad emitiendo ultrasonidos y escuchando su eco, un sonar biológico afinado hasta el detalle.
Refugios: el corazón de su vida
Su vida gira en torno al refugio. En Monte Santiago encuentran un abanico ideal: cuevas y fisuras de roca en los cortados kársticos, viejas edificaciones y el propio bosque, donde salen a forrajear al caer la noche. Son estrictamente nocturnos y muchas especies pasan el invierno hibernando en refugios subterráneos, colgadas cabeza abajo con el metabolismo casi detenido. Fuera de esa época viven en colonias y cada individuo puede recorrer un área de campeo de decenas de hectáreas en busca de insectos. Esa dependencia del refugio los hace tan fascinantes como frágiles: un solo hueco perdido puede dejar sin hogar a toda una colonia.
Rastros y señales: guano y ultrasonidos
Discretos y esquivos, delatan su presencia sobre todo por lo que dejan atrás. Bajo los refugios más usados se acumulan montoncitos de guano, un excremento seco y desmenuzable, salpicado de fragmentos brillantes de insecto, que señala el techo elegido. Al aire libre resulta casi imposible identificarlos a simple vista: la herramienta que de verdad los revela es el detector de ultrasonidos, que traduce sus llamadas inaudibles en chasquidos y permite, con oído experto, distinguir unas especies de otras. Su dieta puramente insectívora también deja una huella indirecta: allí donde abundan, las noches de verano traen menos mosquitos y polillas.
Cómo y cuándo detectarlos en Monte Santiago
El mejor momento suele llegar al anochecer de las noches templadas de primavera y verano, cuando emergen de sus refugios y patrullan los claros del hayedo, los bordes del bosque y, sobre todo, las láminas de agua, donde los insectos se concentran. Basta sentarse en silencio en un lugar despejado y mirar al cielo aún claro para ver siluetas rápidas y erráticas recortadas contra la última luz. Aquí manda la ética: nunca entres en cuevas ni fuerces refugios, y menos en las épocas más delicadas para estos animales, como la cría o la hibernación, pues una sola molestia puede provocar el abandono de la colonia o agotar las reservas de un animal dormido. Observa siempre a distancia, con prismáticos o detector, y deja el refugio intacto.
No los confundas con...
A contraluz del crepúsculo es fácil confundir un murciélago con un ave. Los vencejos y las golondrinas también cazan insectos al vuelo a esas horas, pero baten las alas de forma regular y planean, mientras el murciélago traza un vuelo entrecortado, nervioso, con giros bruscos imposibles para un pájaro. Entre los propios murciélagos, distinguir especies a ojo es muy difícil: el ratonero grande vuela pesado y bajo, y el murciélago de cueva, esbelto y veloz, suele moverse en grupo; pero la identificación fiable exige detector de ultrasonidos y, a menudo, manejo por especialistas.
Conservación
Los murciélagos son un excelente termómetro de la salud del monte: donde prosperan, el bosque y sus insectos funcionan en equilibrio. Muchas de estas especies están protegidas y el grupo entero se considera un indicador clave de calidad ambiental. Sus principales amenazas son la pérdida y la molestia de refugios: cierres o visitas ruidosas a las cuevas y reformas de edificios que sellan sus entradas. Protegerlos es tan sencillo como respetar sus refugios y conservar el mosaico de bosque, roca y agua que hace de Monte Santiago un lugar único para ellos.
Ficha técnica
Fuentes
- SECEMU — Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Murciélagos
- SECEM — Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos
- MITECO — Inventario Español de Especies Terrestres y Libro Rojo de los Mamíferos
- Junta de Castilla y León — Red Natura 2000 y Espacios Naturales Protegidos
Por Rubén, autor de este proyecto · Actualizado el 21 de agosto de 2026