Rana verde
Pelophylax perezi



Es la rana más visible y sonora del entorno. Su canto resuena en charcas, abrevaderos y arroyos lentos durante todo el verano.
Retrato: cómo reconocer a la rana verde
La rana verde es el anfibio más visible y ruidoso del Monumento Natural. De cuerpo robusto y hocico apuntado, luce un dorso verde salpicado de manchas oscuras, a menudo recorrido por una fina línea clara sobre la columna. Sus ojos, dorados y de pupila horizontal, asoman por encima de la superficie cuando flota entre la vegetación. Los machos exhiben un par de sacos vocales laterales que hinchan al cantar. Rara vez hay que buscarla con esfuerzo: primero se oye su canto potente y continuo y, al acercarse a la orilla, se la delata su reacción típica, un salto rápido al agua que deja apenas un chapoteo y unos círculos en el espejo de la charca.
Ciclo vital: de la puesta a la metamorfosis
Es una especie ovípara ligada a charcas permanentes y aguas lentas, donde deposita sus puestas en masas gelatinosas entre la vegetación sumergida. De ellas nacen renacuajos que llegan a ser notablemente grandes, herbívoros en sus primeras semanas y cada vez más omnívoros conforme crecen. El periodo larvario se extiende de la primavera al otoño, y la metamorfosis resulta variable: algunas larvas completan el cambio en pocos meses y otras se demoran según la temperatura y el nivel del agua. Esa dependencia del agua estable es clave, porque solo las charcas que no se secan permiten que la generación del año llegue a rana.
Dónde vive en Monte Santiago
La rana verde ocupa charcas permanentes, abrevaderos ganaderos y los tramos remansados de los arroyos, y sale a tomar el sol en las orillas y los prados húmedos contiguos. Es una especie generalista y resistente: tolera temperaturas altas siempre que tenga agua a la que zambullirse, lo que le permite prosperar en charcas expuestas y muy soleadas. Sus desplazamientos son cortos, de una charca a otra vecina, de modo que su presencia se reparte entre los distintos puntos de agua del entorno. En un macizo kárstico como este, donde buena parte del agua se filtra bajo tierra, esos reservorios permanentes en superficie son escasos y, por ello, especialmente valiosos.
Cómo y cuándo observarla
Suele ser mejor buscarla en verano, cuando el coro resuena sin descanso durante horas de calor. Basta con acercarse despacio a cualquier charca o abrevadero soleado y localizar las cabezas asomadas o los animales tumbados al borde. Conviene moverse con sigilo, porque a la mínima vibración se lanzan al agua. Obsérvala con prismáticos desde una distancia prudente y no la molestes, sobre todo en los puntos de agua donde se reproduce. No manipules ni ejemplares ni renacuajos: la piel de los anfibios es delicada y el trasiego entre charcas puede propagar enfermedades. Tampoco traslades agua, barro ni animales de una balsa a otra, una precaución sencilla que protege a toda la comunidad.
No la confundas con...
En el agua y cantando con fuerza, casi siempre será la rana verde. Puedes confundirla con la rana bermeja, de tonos pardos y rojizos y costumbres más terrestres, que aparece antes en el año y carece de ese coro atronador. Los sapos, de piel rugosa y verrugosa, caminan en lugar de saltar y no se echan al agua con la misma prontitud. Y la pequeña ranita de San Antón, de un verde vivo y liso, es mucho menor y trepa por la vegetación. Ante la duda, fíjate en el conjunto: la rana verde es la que permanece en el agua, salta al menor sobresalto y domina el paisaje sonoro estival.
Conservación
Pese a ser una de nuestras ranas más adaptables, su suerte está atada a la del agua. Depende de charcas permanentes no contaminadas, de modo que la desecación de abrevaderos, los vertidos y el uso de productos agrícolas en el entorno la perjudican directamente. Su vulnerabilidad a las enfermedades emergentes de los anfibios es moderada, un motivo más para no manipularla ni mover agua entre charcas. Conservar y mantener limpios los pequeños reservorios del macizo, a menudo obra del ganado y de manantiales kársticos, es la mejor manera de asegurar que su canto siga acompañando los veranos de Monte Santiago.
Ficha técnica
Es el anfibio más visible y común, con un canto que domina los humedales en verano.
Fuentes
- Asociación Herpetológica Española (AHE) — Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España
- MITECO — Inventario Español de Especies Terrestres (IEET)
- Junta de Castilla y León — Red Natura 2000 y especies protegidas
Por Rubén, autor de este proyecto · Actualizado el 21 de agosto de 2026