Tritón ibérico
Lissotriton boscai



Es discreto y de pequeño tamaño, pero muy común en charcas temporales y arroyos del entorno. Su presencia indica aguas relativamente bien conservadas.
Retrato: el tritón de la Península
El tritón ibérico es uno de los anfibios más pequeños y discretos del monumento: de talla muy reducida, con el cuerpo esbelto, la cabeza redondeada y una piel de aspecto ligeramente rugoso. El dorso suele lucir tonos pardos u oliváceos que lo camuflan a la perfección sobre la hojarasca o el fondo de una charca, mientras que el vientre, por lo general más claro y salpicado de puntos oscuros, delata su identidad cuando se le observa desde abajo. Es un endemismo ibérico: no vive en ningún otro lugar del mundo fuera de la Península. Durante la época de celo, los machos desarrollan una cresta baja, muy lejos de las crestas dentadas de otros tritones. No vocaliza: toda su vida transcurre en silencio.
Un ciclo entre el agua y la tierra
Como buen anfibio, su vida se reparte entre dos mundos. Es una especie ovípara que se reproduce en charcas temporales, arroyos de corriente lenta y abrevaderos, donde la hembra deposita los huevos de forma cuidadosa, normalmente plegándolos entre las hojas de la vegetación acuática. De ellos nacen larvas provistas de branquias externas plumosas, que crecen de la primavera al verano alimentándose de pequeños invertebrados. La metamorfosis llega en verano: pierden las branquias, desarrollan pulmones y salen del agua convertidas en diminutos adultos. En el medio acuático los machos lucen su cresta baja de celo; ya en tierra, el aspecto de ambos sexos se vuelve más apagado y terrestre.
Dónde vive: charcas, muros y hojarasca
Fuera de la temporada de cría, el tritón ibérico es un animal esencialmente terrestre y nocturno. Se refugia en la hojarasca del hayedo, bajo piedras y en los muros de piedra seca, buscando siempre ambientes frescos y húmedos que le eviten la desecación, su mayor enemigo. En un macizo kárstico como Monte Santiago, donde el agua se filtra con rapidez por la roca caliza, las charcas temporales y los abrevaderos adquieren un valor enorme: son los puntos donde puede completar su ciclo. Sus desplazamientos son cortos, de apenas unos centenares de metros entre el refugio terrestre y el agua, de modo que cada charca sostiene su propia población local.
Cómo y cuándo observarlo
Suele ser mejor buscarlo durante la época de reproducción, a menudo en primavera, cuando los adultos se concentran en las charcas y se les puede ver suspendidos en el agua o asomando el hocico a la superficie para respirar. Las noches húmedas y lluviosas, incluso en otoño, también favorecen su actividad en tierra. Basta con asomarse con calma a la orilla de una charca o un abrevadero; una linterna tenue ayuda al anochecer. Aquí la ética es esencial: obsérvalo sin capturarlo, no remuevas el fondo ni la vegetación donde deposita los huevos y evita manipularlo, pues sus secreciones cutáneas son ligeramente irritantes y, sobre todo, nuestras manos y botas pueden transportar enfermedades entre charcas. Devuelve siempre las piedras que levantes a su posición exacta.
No lo confundas con...
En el agua puede recordar a otros tritones pequeños con los que podría compartir estos ambientes húmedos del norte peninsular, como el tritón palmeado, del que se distingue por el vientre y por la ausencia de las membranas oscuras que los machos de aquel muestran en las patas traseras durante el celo. Frente a tritones de mayor tamaño, como el jaspeado, verde y marmóreo, o el alpino, el ibérico resulta claramente menor y de colorido más sobrio. Fuera del agua, un ejemplar terrestre podría confundirse con una cría de salamandra, aunque esta luce el inconfundible patrón negro y amarillo. Ante la duda, fíjate en el tamaño reducido y en el vientre punteado.
Conservación
Aunque sigue siendo un tritón relativamente común, su futuro depende por completo del estado de las masas de agua: la desaparición o contaminación de charcas y abrevaderos lo condena localmente sin remedio. A ello se suma una amenaza global que preocupa a los especialistas, la quitridiomicosis, una enfermedad fúngica que ha diezmado poblaciones de anfibios en todo el mundo y frente a la que esta especie es sensible. Por eso, conservar los puntos de agua tradicionales y extremar la higiene del calzado entre humedales es la mejor forma de proteger a este pequeño endemismo, un discreto indicador de que el agua de Monte Santiago aún conserva buena salud.
Ficha técnica
Su presencia es un indicador clave de la salud de las charcas temporales del bosque.
Fuentes
- Asociación Herpetológica Española (AHE) — Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España, ficha de Lissotriton boscai
- MITECO — Inventario Español de Especies Terrestres, ficha del tritón ibérico (Lissotriton boscai)
- Junta de Castilla y León — Red Natura 2000, Monumento Natural de Monte Santiago
Por Rubén, autor de este proyecto · Actualizado el 21 de agosto de 2026