Tritón jaspeado
Triturus marmoratus



Es uno de los tritones más espectaculares de Europa. En época de reproducción, los machos lucen una cresta dorsal muy marcada y colores intensos.
Un tritón vestido de mármol
El tritón jaspeado es uno de los anfibios más vistosos de nuestra fauna. Su piel luce un jaspeado verde esmeralda sobre fondo negro, un dibujo marmóreo que le da su nombre científico, Triturus marmoratus, y que lo camufla a la perfección entre el musgo y la hojarasca. Las hembras y los ejemplares jóvenes añaden una fina línea vertebral anaranjada que recorre el lomo. Es, además, uno de los tritones de mayor talla de Europa: un animal robusto, de vientre oscuro moteado y cola comprimida lateralmente. En la época de celo los machos se transforman y exhiben una cresta dorsal alta, festoneada y jaspeada, que se prolonga hasta la cola y les da un aire de pequeño dragón.
Una doble vida ligada al agua
Como buen anfibio, el tritón jaspeado lleva una doble vida. Es ovíparo y depende del agua para reproducirse: busca charcas permanentes y temporales profundas, bien oxigenadas, donde los machos cortejan a las hembras con una danza sinuosa. A diferencia de las ranas, este tritón no vocaliza, y todo su lenguaje es visual y químico. La hembra deposita los huevos de uno en uno y los pliega con cuidado en las hojas de las plantas acuáticas. Las larvas, grandes y robustas, respiran por vistosas branquias externas y crecen en el agua desde la primavera hasta el verano; la metamorfosis que las convierte en tritones terrestres llega a finales del verano, y solo entonces abandonan la charca que las vio nacer.
Dónde vive en tierra
Fuera de la temporada de cría, el tritón jaspeado es sobre todo terrestre y esquivo. Pasa el día oculto en ambientes de alta humedad: bosques húmedos, muros de piedra y refugios bajo troncos y rocas. Rehúye tanto el frío intenso como la sequedad, de modo que la umbría y la hojarasca del bosque le ofrecen un microclima ideal. Aunque parezca sedentario, puede recorrer hasta 500 metros entre sus refugios terrestres y los puntos de agua donde se reproduce. En un paisaje kárstico como el de Monte Santiago, donde el agua se filtra deprisa hacia el subsuelo, las charcas profundas y estables son un recurso escaso y valioso del que depende por completo.
Cómo y cuándo observarlo
Suele ser mejor buscarlo en primavera, en las noches húmedas o de lluvia, cuando los adultos se acercan a las charcas o se dejan ver cruzando caminos. De día es casi imposible dar con él sin levantar piedras, algo que conviene evitar. Si te asomas a una charca, hazlo con respeto: usa una linterna tenue, no remuevas el fondo ni saques a los animales del agua, y devuelve cualquier piedra a su sitio exacto. Es fundamental no molestar durante la época de cría, cuando los tritones son especialmente vulnerables. Y una precaución poco conocida pero crucial: limpia y seca bien el calzado y el material antes de visitar otra charca, para no transportar entre humedales los hongos y patógenos que amenazan a los anfibios.
No lo confundas con...
Por su tamaño y su librea marmórea, el tritón jaspeado es difícil de confundir. Podría confundirse con el tritón palmeado, mucho más pequeño y de tonos pardos; en celo, los machos de este lucen las patas traseras palmeadas y un fino filamento en la punta de la cola. Un observador novel también podría confundir a un tritón terrestre con una salamandra común juvenil, aunque esta exhibe un inconfundible diseño negro y amarillo. Ante la duda, fíjate en el jaspeado verde y en la cola comprimida lateralmente: son la firma inconfundible de esta especie.
Conservación
El tritón jaspeado depende de un equilibrio frágil: sin charcas profundas y bien oxigenadas no hay reproducción posible, y la desecación o la contaminación de estos pequeños humedales es su principal amenaza. Sus secreciones cutáneas, solo moderadamente tóxicas, lo protegen de algunos depredadores, pero no de la pérdida de hábitat. Preocupa además su sensibilidad a los hongos y virus emergentes que están diezmando a los anfibios en toda Europa. Conservar los puntos de agua del entorno, mantenerlos limpios y extremar la higiene al visitarlos son gestos sencillos que ayudan a preservar los rincones húmedos de Monte Santiago para anfibios tan exigentes como este pequeño dragón.
Ficha técnica
En época de celo, el macho desarrolla una espectacular cresta dorsal roja y negra.
Fuentes
- Asociación Herpetológica Española (AHE) — Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España
- MITECO — Inventario Español de Especies Terrestres y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España
- Junta de Castilla y León — Catálogo de especies protegidas y espacios Red Natura 2000
- Red Natura 2000 — Monumento Natural de Monte Santiago (Burgos)
Por Rubén, autor de este proyecto · Actualizado el 21 de agosto de 2026