Descripción de la Senda
El recorrido
El PR-BU 46 dibuja un trazado lineal y sereno que sigue los altos del Puerto de Orduña, un paso que durante siglos enlazó los valles con los viejos caminos de trashumancia. Nada más ponerte en marcha entenderás por qué es un itinerario tan agradecido: el sendero avanza suspendido sobre el valle, en paralelo a la línea de cortados, sin exigencias técnicas y con la vista siempre abierta. Los poco más de dos kilómetros se recorren con calma, deteniéndote cuanto quieras en cada asomo al vacío. Al tratarse de un trazado lineal, avanzas siempre de frente hacia nuevos horizontes y puedes ajustar la distancia dando la vuelta cuando te apetezca: eres tú quien marca el ritmo y hasta dónde llegar.
Qué vas a ver
El gran protagonista es el aire. El camino se convierte en una secuencia casi continua de balcones naturales asomados a los enormes farallones de la Sierra Salvada, esas paredes que caen a plomo y ordenan todo el paisaje. Desde esta posición privilegiada resulta fácil quedarse quieto observando cómo las aves rupícolas planean por debajo de tus pies, aprovechando las corrientes que ascienden por la roca. Entre el hayedo que tapiza los altos y la piedra desnuda se reparte una fauna magnífica: rapaces que patrullan las laderas y grandes planeadores que trazan círculos pacientes en el cielo. No hace falta buscarlos con ansia; basta con caminar despacio, levantar la vista y dejar que el propio horizonte, de una luminosidad casi excesiva, te vaya regalando encuentros.
Terreno y dificultad
Con unos 2 km de recorrido lineal y una duración estimada de entre 25 y 40 minutos, es una ruta de dificultad baja y accesibilidad alta, apta para casi todo el mundo. El desnivel resulta mínimo, apenas unos +68 m acumulados, y el camino se mueve entre los 873 y los 941 metros de altitud, sin repechos que exijan fondo físico. El firme discurre cómodo por los altos del puerto y la orientación no ofrece dudas, ya que se avanza siempre pegado al borde. Es una propuesta ideal para una salida corta, para familias con niños, para quien busca un paseo tranquilo con grandes vistas o para redondear la jornada tras una ruta más exigente por el Monte Santiago.
Cuándo visitarla
Al no depender de ningún salto de agua ni de tramos umbríos, el Puerto de Orduña se disfruta en cualquier época del año, y cada estación cambia por completo su carácter. En primavera y a comienzos del verano el hayedo luce en su esplendor y la actividad de las aves alcanza su punto álgido. El otoño tiñe las hojas de cobre y ocre y regala atardeceres memorables. Ten presente que estos horizontes tan abiertos quedan expuestos al viento y a la niebla, así que elige un día despejado para no perderte lo mejor: las vistas. Y si aprovechas para acercarte al cercano Salto del Nervión, recuerda que solo cae con fuerza tras lluvias intensas o el deshielo.
Consejos y seguridad
Aunque el paseo es sencillo, se desarrolla al filo de cortados de gran altura: mantente en el sendero, no te asomes al borde para hacer una foto y extrema el cuidado con los niños o si el suelo está mojado. Los prismáticos son aquí el mejor compañero, pues permiten disfrutar de la fauna sin acercarse a las paredes donde crían las aves, unas zonas sensibles que conviene observar en silencio y a distancia para no molestar durante la nidificación. Lleva calzado con buena suela, agua suficiente aunque el trayecto sea breve, y protección frente al sol y el viento. Como en todo el Monumento Natural, respeta el entorno y llévate de vuelta cada uno de tus residuos.
Hitos de la Ruta
Enigmáticos grandes cortados de la Sierra Salvada
Secuencia constante de miradores naturales.
Fauna y Flora
Recomendaciones
- Es obligatorio el equipo de prismáticos para la fauna.
- Respetar al límite del silencio las sensibles zonas de anidación.
Ficha Técnica
Distancia
2,00 km
Tiempo Estimado
25–40 min
Altitud Máx
941,405 m
Altitud Mín
873,291 m
Desnivel +
34,562 m
Desnivel −
90,07 m
Dificultad
Baja
Tipo de Ruta
Lineal
Por Rubén, autor de este proyecto · Actualizado el 21 de agosto de 2026