Volver al inicio
Datos propios, actualizados a diario

El semáforo del Salto del Nervión

El Salto del Nervión, que el IGME considera el salto de agua más alto de la Península, está seco con frecuencia. Esta página estima cada mañana si es probable que hoy lleve agua, explica cómo lo calcula y en qué puede equivocarse.

Por Rubén, autor de este proyecto. El modelo y el cálculo son propios.

El Salto del Nervión · hoy

Probabilidad de ver la cascada, según el modelo: se calcula cada mañana

El estado del Salto se estima a diario con un modelo del karst que parte de la lluvia observada y de la prevista.

Nivel calculado del sistema kárstico ,

En el modelo, el agua sale por lo alto cuando el nivel supera el rebosadero

Cómo leerlo

Qué dice, y qué no dice

El número grande de la tarjeta no es una probabilidad. Es el nivel que calcula el modelo para el depósito con el que simplifica el karst, en una escala en la que la cota de rebose cae en el 86%. Esa distinción importa: el sistema no dice hay un 40% de posibilidades de ver la cascada, dice el nivel calculado está en el 40% de la escala, y el rebosadero, en el 86%, que es una afirmación mucho más modesta y mucho más honesta.

La probabilidad sí aparece, pero en palabras: nula, baja, media o alta, con un color asociado. Se deja cualitativa a propósito. Publicar un porcentaje daría una sensación de precisión que el modelo no tiene, y más abajo se explica exactamente por qué no la tiene.

La fecha que aparece en la tarjeta es la del cálculo, no la de hoy necesariamente. Si el proceso diario falla una mañana, la página sigue mostrando el último día que sí se calculó, con su fecha a la vista, en lugar de fingir un dato fresco. Si la fecha es de hace días, el dato es de hace días.

El sistema

Por qué la cascada lleva agua solo a veces

En lo alto de la sierra la caliza está agrietada, y la lluvia tiende a colarse hacia dentro en vez de correr ladera abajo: se acumula en dolinas y sumideros, embudos naturales que la tragan hacia el interior del macizo. El río que forma el salto, el Nervión, nace entre las sierras de Gillarte y Gibijo, en la cueva del Gato, recoge tres arroyos y corre unos kilómetros por lo alto antes de caer, según el inventario de lugares de interés geológico del Gobierno Vasco. Y según el IGME, el salto solo vuelve a ser salto cuando, con lluvias y deshielos, el sistema kárstico se llena y rebosa por la zona alta de la sierra.

El semáforo traduce esa idea a un modelo sencillo: trata el karst como un único depósito que sube con la lluvia y que, mientras tanto, ya va soltando una parte por los manantiales de la ladera. Por eso, en el modelo, un chaparrón suelto no suele bastar: antes de que sobre agua, el depósito tiene que llenarse.

Cuando el nivel calculado supera la cota de rebose, el modelo da por hecho que el excedente sale por lo alto y se desploma unos 220 metros hasta el cañón de Délica; si ese caudal pasa del umbral que el modelo toma como visible, el semáforo anuncia cascada. Es una simplificación: sus constantes son valores de partida, no el resultado de una calibración validada, y el modelo todavía no ha podido demostrar que acierte. Lo explica con detalle la nota técnica.

Los últimos días

Cómo ha ido el nivel, día a día

Un dato suelto no dice gran cosa. La serie sí: enseña cuánto sube el nivel calculado con cada episodio de lluvia, cuánto tarda en bajar después y, sobre todo, lo lejos que suele quedar de la cota de rebose. La línea discontinua es esa cota. Cada punto es un día, con el color que tuvo el semáforo.

La serie diaria no se ha podido cargar en este momento. El estado de hoy que aparece más arriba no depende de ella.

Las fuentes

De dónde salen los datos

El cálculo diario se alimenta de fuentes meteorológicas públicas, y la página las declara porque cambian el valor de lo que estás leyendo. No siempre son las mismas: cada mañana se usa lo que haya respondido, y la lista real de ese día aparece justo aquí debajo.

Euskalmet, la agencia vasca de meteorología, aporta la pieza difícil: observación real del pasado. Su estación más cercana al macizo publica precipitación y temperatura hora a hora, y eso permite saber lo que de verdad cayó, no lo que se esperaba que cayera. Es la única de las tres que sirve histórico, y por eso es la que sostiene la serie de días anteriores.

AEMET y OpenWeather aportan la otra mitad: predicción. Las dos son previsión pura, sin observaciones pasadas, y cubren las horas que Euskalmet todavía no ha observado, que a la hora del cálculo son las que quedan del día; una hora ya observada nunca se sustituye por una previsión. Como esa parte del día es previsión, a la mañana siguiente, con la observación de Euskalmet ya completa, se vuelve a calcular el día anterior, y el nivel del nuevo día parte de ahí. El punto que se publicó ese día en la serie no cambia.

Cuando alguna falla o responde sin ningún dato, el cálculo sigue adelante con las que queden, y la lista de fuentes de ese día lo refleja. Las horas que no cubre ninguna se dan por secas, sin que baje la confianza: si falla Euskalmet, las de hoy que ya han pasado y que la previsión no alcanza, y si fallan las dos de previsión, las que quedan del día. Si falla Euskalmet, además, el día anterior no se puede volver a calcular y se conserva la estimación que se hizo en su momento. Si el cálculo tiene que ponerse al día tras varios días sin correr y a alguno le falta el dato de todas, ese día se cuenta como seco y la confianza baja. Si no responde ninguna, no se publica nada nuevo, que es preferible a publicar un número inventado.

Fuentes del último cálculo

Cada cálculo publica la lista de fuentes que se usaron ese día. Habitualmente son Euskalmet y OpenWeather.

El método

Cómo se calcula

Cada día, el modelo toma la precipitación y la temperatura, decide cuánta agua entra en la roca (a la lluvia de cada día le resta la que retiene la vegetación, como mucho 1,5 mm), descuenta lo que se evapora y lo que las plantas consumen, que en julio es mucho y en enero casi nada, y suma o funde nieve según la temperatura.

Con eso actualiza un nivel almacenado y le resta la descarga, que en el modelo no es constante: por debajo de la cota de rebose el depósito suelta agua muy despacio, y por encima suelta el excedente mucho más deprisa. Ese cambio de ritmo hace que el nivel calculado pueda tardar semanas en subir y, cuando rebosa, solo unos días en volver por debajo de la cota. Ese ritmo lento es un valor de partida sin procedencia documentada, no un dato medido, y el IGME apunta más bien a lo contrario: a un acuífero de poco poder regulador, en el que el agua circula deprisa por grietas y conductos.

El nivel con el que empieza cada día se compara con la cota de rebose, que en la escala del medidor cae en el 86%. Por encima empieza a salir agua por lo alto, y el modelo da cascada cuando ese caudal pasa de un umbral de visibilidad, que sale de los dos anclajes y no de haber observado el salto; por debajo, no. Por eso, en el modelo, la lluvia de un día no enciende el semáforo hasta el día siguiente. El semáforo traduce la distancia a esa cota en un color y en una palabra, y añade una estimación de cuántos días de agua visible quedan si hoy llueve lo previsto y después no vuelve a llover.

El proceso se ejecuta automáticamente cada mañana. Escribe un fichero con trece campos, entre ellos la fecha, el color, el nivel, la confianza y las fuentes usadas, y lo publica. La página lee ese fichero: no calcula nada en tu navegador, así que lo que ves es exactamente lo mismo que se calculó por la mañana.

Los límites

Lo que este semáforo no puede decirte

Las constantes de la salida por lo alto, salvo su tope de caudal, están ajustadas a dos anclajes de duración, que salen de una ley de referencia y no de episodios observados: en un escenario idealizado, con el depósito sostenido en rebose y sin más salidas, 20 mm de lluvia darían unos dos días de cascada, y 80 mm, unos cuatro. En el modelo completo, que además descarga por la ladera y evapora, la misma lluvia da menos días. Son solo dos anclajes, y varias de las demás constantes, incluida la propia cota de rebose, son valores de partida sin procedencia documentada. Con dos puntos de referencia se puede ajustar la forma general de la respuesta, pero no se puede afirmar que el 47% de un martes signifique algo distinto del 52% de un jueves. Por eso no se publica ningún porcentaje de probabilidad, y por eso el número que sí se publica se llama nivel del sistema y no probabilidad de ver la cascada.

Durante su primer mes, cualquier serie que arranca de una estimación, sea la reconstruida o la del propio cálculo diario cuando empezó, arrastra la incertidumbre del punto de partida: no hay forma de saber el nivel real de ese primer día, solo una estimación típica para ese mes del año. Esos días salen marcados con confianza baja, y también sale marcado cualquier día al que le faltara el dato de todas las fuentes.

La serie histórica que aparece más arriba se reconstruyó de una sola vez a partir de observación de Euskalmet, con una única fuente por día, mientras que los días que se van añadiendo a partir de ahora suelen llevar dos. No es un defecto oculto: los días reconstruidos declaran su única fuente igual que los demás declaran las suyas.

Y queda lo que ningún modelo de este tamaño puede ver: el estado real de las galerías, las descargas por conductos que no están cartografiados, o el efecto de la nieve acumulada en la parte alta cuando funde de golpe. Este semáforo es una estimación razonada y comprobable, no una medida. Si vas a hacer 300 kilómetros para ver la cascada, llama antes a la Casa del Parque.

Fuentes y ficha técnica

Datos y documentación

Cómo se publica

Cálculo diario automático. El resultado se publica como un fichero de datos con trece campos, entre ellos la fecha, el color, el nivel del sistema, la confianza y las fuentes usadas ese día. La página solo lee ese fichero.