Telaraña cubierta de gotas de rocío al amanecer, con el arbolado en color otoñal y la sierra desenfocados al fondo
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Sostenibilidad

Gestión de la conservación

Quién protege este monte, con qué normas y desde cuándo. Y qué se espera de ti mientras lo recorres.

Por Rubén, autor de este proyecto · Actualizado el 3 de septiembre de 2026.

Marco legal

Quién protege esto, y desde cuándo

Monte Santiago es Monumento Natural desde el 14 de marzo de 1996, por el Decreto 59/1996 de la Junta de Castilla y León. Ese mismo día se aprobó, por el Decreto 58/1996, el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales que sirve de base a la declaración. Un detalle que suele perderse: el espacio no se llamaba así. En el Plan de Espacios Naturales Protegidos de la Ley 8/1991 figuraba como Puerto de Orduña, y el nombre se cambió durante la tramitación a petición de las entidades locales afectadas.

El Monumento Natural propiamente dicho ocupa 2.411 hectáreas en el término municipal de Berberana, y no es terreno cualquiera: coincide con dos montes de utilidad pública, el 377 (Santiago-Nancláriz) y el 374 (Dehesa y Canales). A su alrededor, el mismo decreto establece una Zona Periférica de Protección sobre los montes 447 (Dehesa del Agua) y 375 (Hoyalante), con una finalidad explícita: evitar los impactos paisajísticos o ecológicos negativos que puedan venir de fuera. Con esa zona incluida, el conjunto suma 2.646 hectáreas y alcanza el término de la Junta de Villalba de Losa.

Sobre esa base se han ido superponiendo otras capas. El espacio es Zona de Especial Conservación y Zona de Especial Protección para las Aves dentro de la Red Natura 2000, y desde 1998 cuenta con una Junta Rectora propia. La Zona de Influencia Socioeconómica reconocida abarca cinco núcleos de población: Berberana, Villalba de Losa, Múrita, Mijala y Zaballa.

Los cinco objetivos

Qué dice exactamente la declaración

El artículo 2 del decreto fija cinco objetivos básicos, y el artículo 1 añade una condición que explica buena parte de lo que se ve: la conservación debe convivir con los usos, derechos y aprovechamientos agrarios tradicionales.

  1. Conservar el complejo kárstico y las formaciones relacionadas, incluido el desarrollo natural del proceso, no solo el resultado visible.
  2. Mantener la integridad de los recursos histórico-culturales, como los túmulos de Ramalejo o la lobera.
  3. Garantizar la persistencia de los recursos genéticos más significativos.
  4. Conservar los valores paisajísticos del espacio.
  5. Buscar fórmulas que, respetando lo anterior, sirvan de motor socioeconómico y mejoren la vida de quienes habitan el entorno.

Programas de la Casa del Parque

Visitas escolares V(E)2N

Visita didáctica guiada a la Casa del Parque y a sus rutas, estructurada por ciclos, de primer ciclo de Primaria a Secundaria. Desde el curso 2019-2020 los monitores se desplazan también a los colegios de la comarca.

Actividades trimestrales

La Casa del Parque programa cada trimestre actividades sobre etnobotánica, ornitología y observación de aves, astronomía, historia o elaboración de pan y queso. El calendario se publica en la web de la Fundación Patrimonio Natural.

Espacios Dorados

Visitas guiadas diseñadas para el Club de los 60, centros de día y la Federación de Mayores de Castilla y León, apoyadas en la red de Casas del Parque de la Junta.

Tu comportamiento en el espacio también forma parte de la conservación: consulta las normas del monumento antes de tu visita.

Ver normas del espacio
Conservación sobre el terreno

Las ranas, y el dato que nadie tiene

La conservación más concreta que se puede documentar aquí tiene que ver con el agua y con las ranas. La elevada diversidad de anfibios figura entre los motivos oficiales de protección del espacio, y el caso de la rana ágil es el que mejor explica por qué. La especie solo vive en España en áreas de Álava y Navarra, y su borde noroccidental llega a las tierras burgalesas de la cabecera del Nervión.

El inventario nacional de anfibios es franco sobre los límites de lo que se sabe: dice que se desconoce el estatus de las poblaciones descubiertas en Monte Santiago y alrededores, y que el núcleo burgalés, por estar en el borde de la distribución, debe tener pocos efectivos. Como referencia, en esta especie la concentración de hembras en una charca suele moverse entre 10 y 100 individuos.

Las actuaciones de conservación que ese mismo inventario recomienda no son grandes obras: son actuaciones sobre el hábitat a escala local, basadas en recuperar zonas húmedas, acondicionar humedales con funcionalidad reproductora para la especie y construir charcas nuevas, y deben apoyarse en estudios de campo previos. Dicho de otro modo, la charca discreta que uno se cruza junto a un sendero puede ser infraestructura de conservación, no un encharcamiento.

Tu parte

Lo que se te pide mientras estás dentro

La parte de la conservación que depende de quien visita está escrita y es corta. No se puede hacer fuego dentro del espacio protegido, no se permite la acampada libre ni pernoctar, hay que caminar por el sendero señalizado y no se puede circular con vehículo por las pistas con acceso restringido. Las verjas y puertas que uno se encuentra hay que volver a cerrarlas, porque son para el ganado, y con perro la responsabilidad de lo que haga es de quien lo lleva.

Hay una norma que sorprende a mucha gente y conviene decirla clara: el acceso a las cavidades del complejo kárstico está cerrado al público general por su fragilidad, su peligro y su interés científico, y queda restringido a actividades científicas con autorización previa. Las cuevas y simas de Monte Santiago no son un plan de visita.

El resto es sentido común con efecto real: los residuos se los lleva uno, las plantas se fotografían y no se arrancan, y el ruido es lo que decide si uno ve fauna o no la ve. El bosque, además, sigue siendo un monte productivo del que se obtienen madera, setas y pastos, y la ganadería es la actividad que más ha modelado el entorno, así que el ganado suelto no es un elemento ajeno al paisaje protegido sino parte de él.

De dónde salen estos datos